El papel de las PyMe’s para lograr una recuperación verde post Covid-19

Todos deseamos salir lo mejor posible de esta pandemia, todos deseamos abrazar a nuestros seres queridos o guardar el luto de quienes ya no están, la realidad es que este momento que estamos viviendo es desafiante, pero tenemos la responsabilidad de salir adelante respetando el medio ambiente.

“La pandemia es un recordatorio de la íntima y delicada relación entre las personas y el planeta. Cualquier esfuerzo por hacer nuestro mundo más seguro está condenado a fracasar a menos que aborde la interfaz crucial entre las personas y los patógenos y la amenaza existencial del cambio climático que está haciendo que nuestro planeta sea menos habitable”.

Director General de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El cambio climático es un problema que todos creamos y seguimos contribuyendo, alguno más otros menos, lo cierto es que todos somos responsables de la crisis climática actual, pero podemos jugar nuestro papel de agentes de cambio.

LA OMS publicó un manifiesto con recomendaciones para lograr una recuperación del COVID-19 saludable y respetuosa con el medio ambiente

Qué nos ha dejado la COVID-19 hasta el momento

La COVID-19 constituye la mayor crisis mundial de las últimas décadas. Se han perdido cientos de miles de vidas y la economía mundial experimenta probablemente la peor recesión desde la década de 1930. La pérdida de empleo e ingresos que se deriva afectará negativamente a los medios de vida, la salud y el desarrollo sostenible.

Las sociedades deben protegerse y recuperarse lo antes posible. Sin embargo, no podemos actuar de nuevo como lo hacíamos antes. Un número cada vez mayor de enfermedades infecciosas, como el VIH/sida, el SARS y el ébola, han pasado de la fauna silvestre al ser humano, y todos los datos disponibles apuntan a que el COVID-19 ha seguido el mismo patrón.

A medida que se propagaban las infecciones, la ausencia de cobertura sanitaria universal dejó a miles de millones de personas, muchas de ellas en países ricos, sin un acceso fiable y asequible a tratamientos médicos. Debido a las enormes desigualdades, los fallecimientos y la pérdida de medios de vida han estado estrechamente relacionados con la condición socioeconómica, situación a menudo agravada por el género o la pertenencia a una minoría.

Tratar de ahorrar dinero dejando de lado la protección del medio ambiente, la preparación ante emergencias, los sistemas de salud y las redes de seguridad social ha resultado ser un falso ahorro y ahora lo estamos pagando con creces.

No podemos permitirnos futuras catástrofes de la dimensión del COVID-19, incluso Bill Gates, presidente de la Fundación Bill & Melinda Gates afirmó que las consecuencias del cambio climático serán peores y más duraderas que la actual crisis.

Los daños medioambientales y el cambio climático, cada vez más devastadores. Volver a la «normalidad» no es suficiente.

Las medidas de confinamiento necesarias para luchar contra la propagación de la COVID-19 han desacelerado la actividad económica, pero también nos han dejado entrever que es posible un futuro mejor.

En algunos lugares, los niveles de contaminación han disminuido tanto que las personas han podido respirar aire puro, ver el cielo azul y el agua limpia o caminar o andar en bicicleta de forma segura con sus hijos por primera vez en su vida.

El uso de la tecnología digital ha acelerado la implementación de nuevas modalidades de trabajo y de comunicación que nos han permitido reducir el tiempo de desplazamiento al lugar de trabajo, estudiar de forma flexible, realizar consultas médicas a distancia o pasar más tiempo con nuestras familias.

Los sondeos de opinión realizados en todo el mundo indican que, en el proceso de recuperación de la crisis, las personas quieren proteger el medio ambiente y conservar los aspectos positivos que han surgido de la crisis.

En cuestión de semanas, los gobiernos nacionales se han comprometido a destinar billones de dólares a mantener y, en última instancia, reactivar la actividad económica pero la asignación de estas inversiones y las decisiones normativas que orientarán la recuperación tanto a corto como a largo plazo pueden configurar nuestra forma de vida, trabajo y consumo para los próximos años.

Esto es especialmente importante en lo que se refiere a sus efectos en la degradación y la contaminación ambientales, y en particular en las emisiones de gases de efecto invernadero, que son el origen del calentamiento global y la crisis climática.

Las decisiones que se tomen en los próximos meses pueden fijar modalidades de desarrollo económico que causarán daños permanentes y cada vez mayores a los sistemas ecológicos que sostienen la salud humana y los medios de vida o, si se toman inteligentemente, pueden promover un mundo más saludable, más equitativo y más respetuoso con el medio ambiente.

Recomendaciones para una recuperación saludable y respetuosa con el medio ambiente: ¿qué puede hacer tu PyMe?

Las empresas tienen un papel importante para lograr una recuperación económica que tenga como eje el medio ambiente; es nuestra responsabilidad que nada regrese a la normalidad, ya que podemos mejorar a cómo estábamos anteriormente. De acuerdo con el manifiesto de la OMS, se tienen diversas áreas en las que podemos ayudar a una ‘recuperación verde’.

1) Proteger y preservar la fuente de la salud humana: la naturaleza.

Las economías son el producto de sociedades humanas sanas, las cuales, a su vez, dependen del entorno natural: la fuente original de todo el aire puro, el agua y los alimentos. Las presiones que ejerce el ser humano sobre el entorno, a través de la deforestación, las prácticas agrícolas intensivas y contaminantes, o la gestión y el consumo no seguros de especies silvestres, socavan estos servicios.

Asimismo, aumenta el riesgo de que aparezcan nuevas enfermedades infecciosas en el ser humano, el 60% de las cuales provienen de animales, principalmente de la fauna silvestre.

Los planes globales de recuperación tras la pandemia deben minimizar nuestro impacto en el medio ambiente a fin de reducir el riesgo en su origen.


Diversidad biológica

  • Implementar y actualizar las Estrategias y Planes de Acción Nacionales de Biodiversidad (EPANB) de acuerdo con el Plan Estratégico de Biodiversidad 2011-2020 y las 20 Metas de Aichi para la Biodiversidad.
  • Incorporar los valores de la diversidad biológica, la protección de los ecosistemas y el “valor de la naturaleza” en las políticas, estrategias y programas nacionales y regionales, incluidas las políticas de salud pública y los sistemas nacionales de contabilidad y presentación de informes.
  • Eliminar o reformar los incentivos, incluidos los subsidios que son perjudiciales para la biodiversidad, incluidos los que promueven los sistemas de producción de monocultivos.
  • Evitar la pérdida y degradación de los ecosistemas y promover la integridad y la resiliencia de los ecosistemas y la protección de las especies

Cambio climático

  • Mitigar el cambio climático reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes que afectan el clima, mediante mejores opciones de uso de energía, prácticas agrícolas, transporte, alimentos, compacidad de la ciudad y uso y prácticas de tecnología industrial.
  • Implementar el desarrollo de infraestructura sostenible y la planificación espacial para evitar encerrar a las sociedades en vías de emisión intensivas de gases de efecto invernadero que pueden ser difíciles o muy costosas de cambiar.
  • Establecer y hacer cumplir normas de calidad del aire.
  • Adoptar códigos de construcción de muy bajo consumo de energía para edificios nuevos y modernizar edificios establecidos.
  • Mejorar la eficiencia del uso de materiales, reciclaje y reutilización de materiales y productos y aumentar la reducción general de la demanda de productos.
  • Proporcionar una infraestructura sostenible para servicios de agua y saneamiento, energía y gestión de residuos
  • Reducir la deforestación e implementar la forestación y el manejo forestal sostenible.

Contaminación del aire
Desarrollar políticas y acciones multisectoriales coherentes en los sectores del transporte, la industria, la generación de energía, la gestión de residuos y aguas residuales, la agricultura, la vivienda y el uso de la tierra para prevenir la contaminación del aire. También desarrollar e implementar políticas para asegurar combustibles y tecnologías limpias para cocinar, calefacción e iluminación en los hogares y oficinas.

Químicos

2) Invertir en servicios esenciales, desde agua y saneamiento hasta energías no contaminantes en los centros de salud.

Agua

  • Proporcionar y promover el uso de agua potable en comunidades, escuelas, centros de salud, lugares de trabajo y lugares públicos.
  • Asegurar la implementación de las regulaciones y estándares de calidad del agua potable.
  • Proteger los suministros de agua potable mediante planes de seguridad del agua
  • Incluir agua potable segura y sostenible, saneamiento e higiene en las políticas, estrategias y programas de salud relevantes.
  • Promover y apoyar la instalación de instalaciones para el lavado de manos con sistemas que consuman menos agua en hogares e instituciones como escuelas, lugares de trabajo e instalaciones de atención médica.

Energía limpia

  • Proporcione y utilice soluciones de iluminación, calefacción y cocina limpias y seguras.
  • En caso de que tenga un comedor en su empresa/fábrica, reemplazar las estufas tradicionales por estufas de menor emisión que sean lo más limpias posible
  • Mejorar la eficiencia energética de los electrodomésticos, edificios, iluminación, calefacción y refrigeración.
  • Fomentar la electrificación utilizando fuentes renovables como la energía solar, hidráulica y eólica.

3) Asegurar una transición energética rápida y saludable.

  • Transición rápida de la combustión de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas fósil) para la producción de energía a gran escala y generadores diésel para la producción a pequeña escala.
  • Aumentar el uso y el apoyo financiero para combustibles y fuentes de energía de bajas emisiones y fuentes de energía renovables sin combustión (como la solar o la eólica); utilizar incentivos.
  • Brindar apoyo a los empleados, las comunidades y las industrias en la transición de una economía con alto contenido de carbono a una economía de cero emisiones en forma de toma de decisiones participativa inclusiva, programas de capacitación, esquemas de seguridad social, planes de transición a largo plazo y apoyo financiero.

4) Promover sistemas alimentarios saludables y sostenibles.

Promover un plan dietético entre tus colaboradores basado en una variedad de alimentos sin procesar o mínimamente procesados, que incluyan cereales integrales, legumbres, nueces y una abundancia y variedad de frutas y verduras y que puedan incluir cantidades moderadas de huevos, lácteos, aves y pescado, y pequeñas cantidades de rojo. carne.

5) Construir ciudades saludables y habitables.

Dar prioridad a la movilidad activa y sostenible como modo de viaje preferido en las políticas de transporte, espacial y urbanística relevantes.
Realizar o integrarse a programas que mejoren el acceso a espacios abiertos públicos y verdes de buena calidad para personas de todas las edades y capacidades, incluidas áreas de juego accesibles y seguras y espacios recreativos para niños y jóvenes.

Existen diversas áreas en las que tu PyMe puede encajar para lograr una recuperación verde postcovid, está en todos nosotros lograr una transición efectiva y poniendo al medio ambiente como eje rector; es una oportunidad única que no debemos desaprovechar.

Vía: OMS / ONU

Para más información, visita los sitios de la OMS y ONU

CEPAL

ONU

OMS

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